Pero Lola en realidad no quería irse, sólo había dado un remolino que la había llevado dos coches más abajo como decidida a marcharse y terminar por las buenas con este recalentón que había empezado con la ensalada de mango en el restaurante.
Con el mango en la boca te digo que estando yo de buen ver como sé que todavía estoy y tú tan atractivo como siempre, y conociéndonos tanto años, de verte con tus novias y tú con mis ligues, esas noches de cruzarnos por ahí, de parloteo, la copa en la mano y el billete en el bolsillo, trabajando juntos en ocasiones como ésta, cuéntame, cómo es que nunca nos hemos tirado los tejos?
Pues mira, Lola, tus caderas son famosas en el mundo entero, pero por la pera que estoy succionando ahora mismo dejandome caer el vino por la barbilla, que en estos momentos lo estamos haciendo y si se me permite, con estilo.
Lola se traga el mango de golpe y ambos reímos.
Ahora tengo una bombilla de mil watios entre las piernas, y estoy con las llaves en la mano electrocutando la cerradura de la puerta del edificio de mi casa. Lola dice que se va, que si no ha pasado nada todo este tiempo es por algo, que nos tenemos mucho aprecio y que para nada querría que esto lo estropease.
¡No, no y no!-- grita y sale corriendo unos metros...
Lola, no te vayas.....,
por favor quédate.
Lola sólo quería que le mirase el trasero.
Ya en el zaguán seguimos mordisqueándonos los hombros mientras recojo una inusual cantidad de correo del buzón.
Subimos la escalera despeinándonos y arrastrándonos por las paredes, con ese vestido verde que se te sube y tú haces fuerza en mis muñecas para que se baje.
A la velocidad del rayo nos transportamos a mi habitación y ansiosos como se está en el interior de un horno nos empezamos a desvestir cuando oigo...
-- ¿Hijo, puedes venir un momento al comedor?
..y pienso ¿qué coño estoy haciendo en la casa de mis padres?
Lola me pellizca el pecho y dice....ve, no te preocupes que yo te espero.
Ya en el comedor, mi padre que por cierto tiene mi misma edad quiere decirme algo que él considera urgente y que estaba esperando que llegase a casa para comentarme......papá, ve al grano.
....que él consideraba urgente y que estaba esperando que llegase a casa para comentarme.....hasta luego, papá.
Aquí estoy de nuevo con Lola sobre esta cama que es mi extenso reino, y Lola su princesa, su piel está caliente como una manta eléctrica y yo....yo estoy muy agustito
Pero ¡zas! las siete cuarentaicinco, suena el despertador de todas las putas mañanas. Siempre es igual de impertinente pero hoy pienso que se ha pasado. A lágrima viva comprendemos bien pequeños qué siginifica la injusticia cuando nos apartan de ese juguete al que nos estábamos entregando en cuerpo y alma, en ese instante nos sentimos la última mierda del mundo sin saber por qué, ahora que lo sé y ya me he despertado no me siento mejor que entonces, aunque se me ha quedado una sonrisa de tonto que me dura todo el trayecto de casa al curro. Las caras que me cruzo por el camino también hablan de los sueños de los que han salido despedidas.....
....o están saliendo. Lola siempre ha tenido unas hermosas caderas, hace más de diez años que no cruzamos palabra, dudo que alguna vez hablásemos más de un cuarto de hora seguido.
Mi cama, mi habitación eran en las que dormía y vivía cuando tenía dieciocho años, por esa razón estaba mi padre tan joven aunque su dialéctica siempre ha sido la misma. Estaba preocupado por mi correo, ahora que recuerdo era mucho, multas, facturas, publicidad, lo de siempre, pero había otras muchas cartas que venían del extranjero, de donde resido actualmente, eran de mis compañeros de piso, y de mi trabajo, preocupados por mi larga ausencia.
Yo estaba compartiendo una ensalada de mango con Lola y se me había ido el santo al cielo.
Mejor me pongo a trabajar como un cabrón, a tope de concentración, para alejar de mi mente a Lola.
Ella sí sabía lo que hacía.
Todo pende de un hilo, a veces se rompe y unos cuantos caen al vacío, pero para la mayor parte de nosotros y casi todos los días se sostiene, aunque también se podría decir que lo sostenemos; esa frágil médula existencial se constituye de todos nuestros planes, que nos interrelacionan a unos con otros, y esos planes se realizan con la intervención de todos. Es el hilo de la Historia, es el hilo que no se debe perder.
Quien dice estar enomarado está bajo los efectos del ácido. Su realidad se ha transformado en casi todos los sentidos. Quien los ha consumido alguna vez sabe que habiéndolos mejores y peores, todos coinciden en lo mismo, todos tienen un subidón y todos tienen un bajón.
Al principio casi que no se nota, varios intercambios de miradas despiertan la curiosidad, lo que nos podría deparar el futuro inmediato resulta excitante y al poco tiempo irrefrenable, esto que en un viaje normal de tripi no dura mucho más de cuarentaicinco minutos en el viaje normal del amor bien puede durar un mes (pongamos de promedio, los hay, claro está, aquellos incautos que tardan lo que el picotazo de una avispa o aquellos otros más obtusos que pueden tardar años en percatarse).
Una vez que las voluntades se han unido en el objetivo común de adorarse vamos a destapar el pastel, a ver qué suerte hemos tenido esta vez. Llega el embelesamiento propiamente dicho, lo más bonito del viaje, las nubes y las trompetas, el terciopelo y el agua caliente. Vivimos en el espejo del otro haciendo el amor con nosotros mismos sin descanso, como nunca. Lo pasamos divinamente en el ascensor, subiendo y subiendo, los dos solitos, todo el tiempo y el espacio para nosotros. Esta exhuberancia sensorial puede durar un buen par de horas en una buena fiesta, en un dormitorio cualquiera pongamos otro mes completito.
Bueno, llevamos un buen rato de subidón, esto hay que compartirlo, ya sabemos qué se siente y estamos muy satisfechos a la par que ilusionados. Toca romper el cascarón y presentarse en sociedad, las amistades, las familias, bonita fiesta, eh? todos son felicitaciones y parabienes. Es en estos momentos donde se dan los últimos de plenitud positiva en nuestro viaje, de repente podemos llegar a sentir una conjunción perfecta de todos los elementos que componen nuestra realidad, los limpios de corazón tratarán de alargar estos momentos lo máximo posible, un par de horas de escaparate antes de caerse absortos en el sofá también pueden dilatarse otro mes más en la gran avenida de los juegos de sociedad.
Pero algo tan puro como el amor de verdad se ensucia cuando se le saca a la calle, cualquier tontería, un mal aire es una fricción, un rasguño en ese pequeño paraíso, empiezan a aparecer los primeros elementos perturbadores, pequeños detalles a simple vista triviales que bajo los efectos del ácido amoroso nosotros desproporcionamos, esto nos crea paranoia y por consiguiente los primeros atisbos de inseguridad, empezamos a ver las primeras muecas de aquello que nos parecía tan hermoso. Aunque de momento todavía no lo exteriorizamos, precavidos de que únicamente lo vemos nosotros, no nos damos cuenta que el reverso del viaje está llegando y que no tardará en manifestarse con toda su contundencia en un doloroso bajón, tras cuatro o cinco horas, o cuatro o cinco meses de estar en babia pasaremos de un extremo a otro, del amor, la confianza y la entrega más desinteresada a la sospecha, el recelo e incluso el resentimiento, el amor y el odio tan próximos como el placer y el dolor.
La confirmación de que sólo se es un borracho más en la fiesta del amor es una dura prueba que invita a la reflexión y a tomar determinaciones.
Llegados a este punto las personas sensatas se levantan y se vuelven a casa dando la fiesta por terminada en búsqueda de un poco de soledad y recogimiento, pero no!! lo que hacemos es invitar a todo el mundo a la boda, y que siga la fiesta, la fiesta del amor.
Hablemos del amor una vez más,
que es toda la verdad de nuestra vida.
Paremos un momento las horas y los días
y hablemos del amor una vez más.
Hablemos de mi amor y de tu amor,
de la primera vez que nos miramos.
Acércame tus manos y, unidos en la sombra,
hablemos del amor una vez más.
Qué nos importa aquella gente
que mira la tierra y no ve más que tierra.
Que nos importa toda esa gente
que viene y que va por el mundo
sin ver la realidad.
Qué nos importa, no hagamos caso de nadie
y hablemos del amor, de nuestro amor.
Pero la lente no está limpia.
Los hechos se han quedado desintegrados entre ángulos y perspectivas,
desamparados entre las sábanas, desparramados por el asfalto.
Quisiera enfocarlo bien, pero no tengo trípode.
Las acciones se han sucedido unas a otras en giros arriesgados,
penosos movimientos a pulso que hace que los personajes tiemblen,
no se ven sus ojos, no se entienden sus corazones,
levantan la mano diciendo adiós o es que se me ha olvidado algo.
Quisiera enfocarlo bien, pero me falta presupuesto.
Dar vida a los sueños en unas cordenadas es sencillo, es trabajo de ilusionistas,
la realidad es muy cara de recosntruir, es trabajo de profesionales,
de interminables jornadas, de obstinadas repeticiones.
Los acotres del principio ya no están y la historia ha cambiado,
Quisiera enfocarlo bien, pero claramente, soy un aficcionado.