La Coctelera

CITAS CIEGAS

masajes cortos que ayud(a)n que no vean

8 Mayo 2006

El tercer hombre

Al día siguiente Orson y yo habíamos quedado para almorzar con dos caballeros. Eran dos hombres de negocios tan correosos como ricos. Orson necesitaba dinero para su próxima película y quería convencerles para que le prestaran un poco del suyo.
Cuando entramos en el restaurante vi a Winston Churchill sentado muy cerca de nuestra mesa. Pasamos junto al gran hombre y Orson me horrorizó diciendo "Winston, qué alegría volver a verte". El almuerzo fue un desastre. Orson intentó excusarse explicando que Winston no se encontraba demasiado bien. Mencionó otros apellidos importantes que tenían mucho dinero, y estuve a punto de decirle que hiciera el trato con ellos. Pero no hubo trato: nuestros hombres de negocios preguntaron si podíamos posponer la discusión hasta la hora de cenar, y dieron la impresión de estar esperando varias llamadas telefónicas del otro lado del océano.
A última hora de la tarde vimos a Churchill nadando en el Lido. Orson se puso el bañador y antes de que hubiera podido darme cuenta de lo que hacía ya se encontraba en el agua junto a Churchill. Estaba hablando con él, pero gracias al cielo no podía oír lo que le estaba diciendo. Al parecer Churchill tampoco podía oírle, pues vi como se limitaba a dar la vuelta y se alejaba nadando en otra dirección.
-¿Qué te atreviste a decirle esta vez? -le pregunté un poco más tarde a Orson.
-Le pedí disculpas por haberme comportado con tanta frescura -replicó Orson, -y le dije que quería impresionar a esos dos caballeros porque necesitaba su dinero para hacer una película.
-¿Y dijo algo? -pregunté, de forma más bien innecesaria.
-No -replicó Orson
Esa noche entramos en el comedor seguidos por dos aspirantes a inversores de expresión bastante lúgubre. Cuando llegamos a la mesa de Churchill vimos cómo se ponía en pie, miraba a Orson y le hacía una lenta y aparatosa reverencia.
Conseguimos el dinero.

Joseph Cotten s.XX

servido por citasciegas 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

¿ysiestaveztequedaras?

¿ysiestaveztequedaras? dijo

Para mi esta es una gran película pero si cabe un libro todavía mejor. Uno de los relatos más auténticos sobre lo q significa la palabra Amistad

8 Mayo 2006 | 12:43 AM

Aura

Aura dijo

Buenísima la anécdota. Me encanta imaginarme a Orson zambulléndose en busca de Churchill ni corto ni perezoso...

8 Mayo 2006 | 09:28 AM

Pussy Galore

Pussy Galore dijo

Entonces, le oyó? :)

8 Mayo 2006 | 09:38 AM

dame pánico

dame pánico dijo

Orson era realmente peligroso, no había más que mirarle a los ojos para saber que si le seguías el juego caías en sus manos. Pero que lujo encontrarse con personas que lo tienen tan claro, no? con tanta educación, tanta clase y tan punkis.
claro que a churchill también le iba la marcha...verdad?

8 Mayo 2006 | 05:17 PM

humilde

humilde dijo

....pelicula, libro.... es una historia muy buena, y una pelicula muy buena tambien.... justo el tipo de acto que merece una anecdota como la que cuentas.... XD

9 Mayo 2006 | 01:11 AM

noemi

noemi dijo

La anécdota es simpatiquísima, sugerente, reveladora....

Un abrazo

9 Mayo 2006 | 03:39 PM

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